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Masones Ilustres III
Antoine de Saint-Exupéry nace el Lyon bajo la cuna de una familia aristócrata. Tras la muerte de su padre, a la edad de cuatro años, lazó un fuerte vínculo con su madre, cuya sensibilidad y cultura marcaron su vida. Su orientación hacia las artes y la aviación fueron la base de su inspiración.
El año 1926 marcó un giro decisivo en su vida, con la publicación de la novela breve El aviador, y con un contrato como piloto de línea para la compañía Latécoère (la futura Aéropostale). A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria que alimentaba la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).
La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red de América Latina. Fue en esta ciudad donde conoció a la que más tarde sería su esposa, Consuelo Suncín. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno (1931). Ese año entró en bancarrota la Aéropostale pero Saint-Exupéry no dejó de volar como piloto de prueba y efectuó varios intentos de récords, muchos de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938. Sus reflexiones sobre el humanismo las recogerá en Tierra de hombres (1939).
Tras el armisticio forzado por la invasión alemana, se marcha de Francia y se dirige a Nueva York, convirtiéndose en una de las voces influyentes de la Resistencia. Fue en esta etapa de exilio donde escribió e ilustró el manuscrito que lo consagró, “El principito” (1943)
Después de 27 meses en América del Norte, Saint-Exupéry regresó a Europa para volar con las Fuerzas francesas libres y luchar con los Aliados en un escuadrón del Mediterráneo.
La última misión de reconocimiento de Saint-Exupéry fue recoger información para inteligencia sobre los movimientos de las tropas alemanas en el valle del Ródano y sus alrededores antes de la invasión aliada del sur de Francia, conocida como Operación Dragoon. En la noche del 31 de julio de 1944, despegó a bordo de un P-38 sin armamento de una base aérea en Córcega, y no regresó.
Su obra “El Principito” y la Masonería
Antoine de Saint-Exupéry fue masón francés. A este humanista se le atribuye la obra traducida a más de ochenta lenguas y pilar de la literatura universal; “El Principito”. Su alta sensibilidad humana lo acerca a un manual de filosofía. Es una reflexión sobre la vida: la grandeza de la amistad, la solidaridad, la fortaleza y la desesperanza.
La esencia que comparte la masonería lo refleja en el secreto que le obsequia el zorro al principito: «Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».
El eterno aprendizaje del masón lo embellece el camino por donde transcurre el conocimiento. De esta manera, “Lo que más embellece al desierto —dijo el principito— es el pozo que oculta en algún sitio…”
Por medio del conocimiento, la inteligencia, la razón y la conciencia el masón alcanzará su propia estrella, su propio destino. “El principito se sentó en una piedra y elevó los ojos al cielo. —Yo me pregunto —dijo— si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un día encontrar la suya”
La masonería trenza una cadena de fraternidad entre HH.·.. Cada masón tiene un hermano cerca, lejos, allí donde quiera. Esa cadena da la vuelta el mundo. “Le dijo el Zorro al Principito – Tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo”.
“El principito” reflexiona acerca de la ciencia económica en su extensión más profunda donde el valor de las cosas bellas se alejan de las unidades monetarias, que pierden su sentido:
—¡Buenos días! —dijo el principito. —¡Buenos días! —respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber. — ¿Por qué vendes eso? —preguntó el principito.
—Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana. — ¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Lo que cada uno quiere… “
“Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente…”
San Juan Bautista
Hablar de San Juan Bautista es elevar a la máxima expresión muchas de las connotaciones, expresiones y simbología de la Masonería, de la Masonería Canaria, de la Masonería de la isla de Tenerife. Para nosotros es un día muy especial.
No en vano, San Juan está directamente relacionado con nuestro Libro de la Ley Sagrada que está sobre el ara, pero también con todo lo relacionado con los solsticios, la simbología, el nombre de las Logias o lo que representa en referencia al pasado y el futuro, el fin de una vida y el inicio de la misma. San Juan es, por sí solo todo un símbolo masónico.
Empezando por su propia historia, los primeros conocimientos que se tiene de Juan se remontan al año decimoquinto del imperio de Tiberio, y en el que era conocido como el enfatizador de los estudios de la Ley, las escrituras y la predicación. Sus pasos se conocían como Juan ‘el Evangelista’, siendo incluso el consejero más cercano a Herodes, hasta que, con treinta años, se cruza con Jesús, y con ello –por así decirlo- radicalizó su discurso de doctrina hacia el deber de cumplir las leyes de Dios, consiguiendo con ello el odio de muchos hasta terminar como mártir.
Así pues, Juan, está considerado como el príncipe del santoral cristiano, siendo el único del que se celebra su nacimiento y no su muerte. Su fiesta, el 24 (ó 21) de junio, es una fiesta solar, de luz y de fuego. Así San Juan ‘toma posesión’ de marcar el solsticio, pues esta fecha, ancestralmente ya se marcaba como la del culto solar, la de las fiestas más esplendorosas, lo que unido a su gran talla, implica que abre el camino al Sol; el que prepara los caminos hacia el Supremo y, en definitiva, a una nueva vida.
Juan es el patrono de las Logias. Es San Juan el que ostenta las premisas de los solsticios de invierno y verano y que la Masonería de San Juan, como un arte constructivo, iniciático y sacramental, se remonta en realidad en Egipto, en el Gran Templo de la Pirámide, en tiempos del sabio, matemático y sacerdote Euclides en el siglo III a. C.
Por herencia recibida de los miembros de las organizaciones de oficio, que, tradicionalmente, acostumbraban conmemorar los solsticios, esa práctica llegó a la Masonería moderna, sazonada por la influencia de la Iglesia. Como las fechas de los dos solsticios son 21 de Junio y 21 de Diciembre, muy próximas a las fechas conmemorativas de San Juan Bautista — 24 de junio — y de San Juan Evangelista — 27 de Diciembre — ellas finalmente se confundieron con estas, entre los operativos, llegando así a la actualidad. Hoy, la instalación de los Grandes-Maestros de las Obediencias y de los Venerables Maestros de las Logias se realizan el 24 de Junio, o en una fecha bien cercana, y no se puede olvidar que la primera Obediencia Masónica del mundo fue fundada en 1717, en el día de San Juan Bautista, cuando cuatro Logias de Londres se reunieron en la ‘Taberna Goose and Gridiron’ y conformaron la Gran Logia de Londres y Westminster, que posteriormente, ya a comienzos del siglo XIX, dio lugar a la Gran Logia Unida de Inglaterra, base de la Masonería Regular de la que forma parte nuestra Logia Nuevo Mundo 88.
Gracias a eso, muchas corporaciones, acabarían adoptando a San Juan como patrón, haciendo llegar esa costumbre a la moderna Masonería, donde existen, siguiendo la mayoría de los Ritos, las Logias de San Juan, que abren sus trabajos “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo y en honor a San Juan, nuestro patrono”, englobando a los dos santos.
San Juan es un símbolo en si mismo; es un referente de la actividad masónica es el apóstol iniciado que en su primera epístola nos dice “Dios es Luz y en él no hay tinieblas”. Conocer la luz es conocer la verdad, es comunicarse con la Verdad y por medio de esa Luz deben girar y actuar nuestros actos y nuestra vida y actuar en consecuencia para con los que nos rodean.
San Juan es toda una referencia en cuanto al trabajo y al orden; a la doctrina y a la paciencia; al sufrimiento y a la evangelización, pero también el que supo exponer y elevar las formas de pensar y la libertad de conciencias. Su labor siempre estuvo acompañada por la Luz y así se ha transmitido a través de los tiempos. Relacionándolo con los solsticios y la moneda de dos caras –Jano- que forma parte de nuestra simbología, también se puede relacionar con otras muchas cosas y cuestiones masónicas. San Juan es tradición y simbología, pero también nos indica que las Logias, han sido, son y serán centros de hombres iluminados y favorecidos espiritualmente y es, sin duda, un punto de partida mediante el que buscar la inspiración y el origen más profundo de nuestro ser. San Juan, su historia y su presencia nos da lecciones tan importantes como la de que el Gran Arquitecto del Universo está en cada uno de nosotros y sólo tenemos que seguir nuestra luz.
Tenida solsticial de la logia Jacob de Molay-Zum Stern im Westen
El pasado día 20 de junio de 2015 tuvo lugar una tenida muy especial en el taller de la logia alemana Jacob de Molay-Zum Stern im Westen que tuvo especial eco fraternal en Nuevo Mundo 88, de hecho ambas logias están hermanadas desde el año 2015.
La tradicional fiesta solsticial de San Juan y el 701 aniversario del muerte de Jaques de Molay, se celebró en el pueblo de Mücheln en un lugar muy especial para nuestros hermanos alemanes, una capilla construida por los templarios en el año 1270 que registró un lleno espectacular. A la celebración acudieron más de 50 hermanos de todos los valles de Alemania.
Tal como nos indican, la última tenida del año masónico la celebran habitualmente en ese lugar, ataviados con las tradicionales túnicas blancas con la cruz roja del temple, evocando al último gran maestro del orden de los templarios y epónimo de la logia.
Los QQ.·.HH.·. de la R.·.L.·. Jacob de Molay y su V.·.M.·. Matthias Kurth envían saludos fraternales a Nuevo Mundo 88 y nos recuerdan que siempre tendremos un sitio destacado en su cadena fraternal.
Masones Ilustres II
Un 19 de junio del año 1861 nació en Calamba (Filipinas) el Q.·.H.·. José Protasio Rizal, también conocido como ‘Pepe’ por sus amigos y conocidos. Para muchos estudiosos, ha sido la persona con el Coeficiente Intelectual más alto de la historia: tenía varias carreras universitarias y hablaba más de 20 idiomas. Comenzó sus carreras de Filosofía y Letras y Medicina (especialista en Oftalmología) en Manila, aunque las finalizó en Madrid, al igual que la de arquitectura. Es autor de varias obras científicas y de algunas novelas publicadas en España pero no permitidas en Filipinas, dada la rigidez colonial de la metrópoli. Destacan entre ellas ‘Noli Me Tangere’ y ‘El filibusterismo’.
A pesar de que toda su obra fue publicada en castellano y traducida al tagalo, y haberse convertido en el héroe nacional de la independencia filipina, hoy en día es leída por sus paisanos en inglés, por haber olvidado el castellano.

